Atir Mian y
Amir Sufi, investigadores de las universidades de Princeton y Chicago,
respectivamente, realizaron un estudio en el que exploraban la relación entre
el otorgamiento de crédito por la banca comercial y los episodios de inflación
de los bienes inmuebles. La investigación recogió datos con un gran nivel de
desagregación: obtuvieron información de los créditos y los precios de las
casas por código postal. En sus pesquisas, encontraron que la expansión del
crédito comercial está fuertemente asociada a la adquisición de activos
inmobiliarios, forzando los precios al alza y generando una burbuja. Cuando por
las presiones de la inflación la tasa de interés empieza a elevarse, el
crédito, que antes era accesible, empieza a contraerse y el costo pasa a ser el
principal enemigo de los prestatarios. Los préstamos se vuelven impagables para
millones de familias; el desahucio no tarda en aparecer, dejando a multitudes
en la calle. La mirada al epicentro de la crisis.
Otra mirada a
este fenómeno nos la da el cineasta iraní Ramin Bahrani en su película 99 homes (2015), en la que Dennis Nash
(Andrew Garfield) —en plena crisis financiera— es desalojado de su casa junto a
su familia por el brutal empresario de bienes raíces Rick Carver (Michael
Shannon). Carver es la escenificación de la opresión del capital financiero
sobre las familias estadounidenses. Le da lo mismo quién habita la casa, cómo
se vive en ella y cómo se vivirá sin ella. Después de todo Estados Unidos es un
país de ganadores, para ganadores y por los ganadores. Nash y su familia
perdieron, pero siempre tendrán una oportunidad: Carver le da trabajo a Nash
como ayudante de desalojos. Se conforma la espiral del capitalismo
contemporáneo: la clase trabajadora seducida por la benevolencia del capital.
Hasta que el capital regrese a la quiebra.
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