Si hiciéramos una encuesta, con la pregunta ¿cuál es
su cuento favorito de Juan Carlos Onetti?, el resultado acaso se sospeche, resultando
que el mejor de todos —no solo porque ya lo bautizó así Mario Vargas Llosa—, es
El infierno tan temido. Onetti confesó que la clave para escribir este relato
se la dio una amiga, cuando lo motivó a que escribiera la historia de Gracia y
Risso como un relato de amor. En cierta forma es una historia romántica,
filtrada por la atmósfera lúgubre tan propia de Onetti. En otra forma es una
historia sobre el mal. Y esta segunda lectura quizá sea más provechosa, pues no
nos es difícil imaginar actos viles desencadenados por un profundo amor convertido
en odio o rencor. ¿Por qué Gracia le envía a Risso fotos de ella teniendo
relaciones sexuales con otros hombres? ¿Por qué no solo se las envió a Risso,
sino también a sus amigos y a su hija? Piglia ha dicho que los mejores relatos
están construidos alrededor de un secreto. Risso se suicida sin entender por
qué Gracia le envió estas fotografías. Nosotros no lo sabremos, solo nos queda
conjeturar.