En redes sociales circula una frase que demuestra el
apoyo que recibirá Messi en la final del domingo: «En América Latina, la única
izquierda que sirve es la de Messi». Rendidos al astro argentino, aceptamos de
él incluso las ideologías contrarias.
Cuando estaba en las inferiores del F.C Barcelona, a
más de un entrenador le preocupó que Messi jugaba con una pierna. De meta a
meta, podía gambetearse a todo el equipo contrario solo con la zurda. Lo que
podía ser un prodigio, en una escuela que premia la técnica excelsa era un serio
problema. Aparte de ser el más pequeño, al incipiente 10 le faltaba la derecha.
El asunto se fue resolviendo y Messi demostró que,
aunque como último recurso, su derecha también era mágica. En Rusia 2018, un
pase de mariscal de campo de Éver Banega lo dejó de cara al arco, Messi durmió
la pelota con su muslo izquierdo y fusiló al arquero nigeriano con la derecha
como si fuese Gabriel Omar Batistuta.
Hay jugadores como el “Mosquito” Dembelé de quienes no
sabemos su perfil: su fuerte es manejar con igual destreza ambas piernas. Messi
es un extraterrestre de la gambeta. El arte de la gambeta es el engaño, pero
Messi desafió a los defensas mostrándoles las cartas. Desde los ocho años se
sabía que saldría por el mismo costado, pero a los 35 todavía nadie le quita la
pelota.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo que si
Maradona llevaba la pelota pegada al pie, Messi la llevaba dentro. El elogio
denotaba a un jugador al que solo se le podía marcar derribándolo. Con el
tiempo, Messi ha debido sacar la pelota de su pie y perfeccionar otras
fórmulas. Del eslalon intempestivo ahora juega al pase y disparo
milimétricos.
En Catar 2022, la zurda de Messi viajó en el tiempo.
Como observó Juan Pablo Varsky, contra Países Bajos Messi se transformó en
Ricardo Bochini para darle el pase a gol a Nahuel Molina y en Juan Román
Riquelme para patear el penal del 2-0, con la celebración del Topo Gigio
dedicada a Van Gaal. Y ni hablar del espíritu de potrero que Messi mostró en
esa eliminatoria, exudando fútbol maradoniano. Contra Croacia, Messi retrocedió
10 años para dejar tirado al enmascarado Gvardiol —quince años menor que Lio—,
en una de las arrancadas que añoran en el Camp Nou.
El domingo, la docta zurda del mundo jugará contra la
exuberante derecha de Mbappé. Messi podrá coronarse, por fin, campeón del mundo.
Ojalá así sea.