Por los días en que Benjamin Labatut presentaba su nuevo
libro, Maniac (Anagrama, 2023), circuló un meme en redes sociales que
mostraba a un matemático en condiciones de mendicidad: un hombre con saco
desgastado, barba hasta el pecho y cabello despeinado. Probablemente, aunque
nunca confirmé, se trataba de un matemático reconocido, uno de esos que emergen
ocasionalmente en la historia de la humanidad, realizan un descubrimiento
fundamental y luego, por razones extrañas de la mente (o del alma), caen en la
locura, sumiéndose en delirios paranoicos y perdiéndose en el mundo.
Estaba, pues, ese hombre, y la imagen venía acompañada de
unas palabras: «Labatut, haz lo tuyo».
Tras Un verdor terrible, Labatut forjó una marca
reconocida por escribir sobre la razón y la locura. En aquel libro, trazó las
vidas de matemáticos fascinantes que, aunque habían realizado contribuciones
inmensas a la historia de la ciencia, también habían visto sus descubrimientos
utilizados (o potencialmente utilizables) para construir armas de destrucción
masiva.
Lo notable de Labatut es que, como él mismo admite, no posee
conocimientos científicos ni matemáticos. Sin embargo, la manera en que narra
la invención de una ecuación y la vida de quien la hizo posible, parece indicar
que domina la física cuántica o la teoría de números con la misma habilidad con
la que un ebanista barniza sus piezas.
En Maniac, Labatut regresa con los mismos temas y las
mismas intrigas. «Tendrán que leer el mismo libro diez veces», mencionó en una
entrevista.
El libro se compone de tres secciones. La primera nos sumerge
en la vida de Paul Ehrenfest, un físico austriaco superdotado que, en los
albores del nazismo, cae en una profunda depresión y decide acabar con la vida
de su hijo, quien padecía síndrome de Down, para luego quitarse la vida de un
disparo en la cabeza. La segunda sección es la más extensa del libro. Escrita
como una novela coral, Labatut nos
relata la vida de John Von Neumann, ese matemático cuya inteligencia no podía
ser clasificada sino como un acto de creación divina (o diabólica), el hombre
detrás de los principios que gobiernan las computadoras y la inteligencia
artificial de hoy en día, un matemático que fue crucial para el desarrollo de
la bomba atómica y la bomba de hidrógeno y para el desarrollo de misiles de
largo alcance, alguien cuya mente visualizó los avances tecnológicos más
sofisticados que estamos presenciando actualmente a mediados del siglo XX, y
alguien que, a pesar de ese colosal poder creativo, se va desgastando
gradualmente debido a un cáncer, sumiéndose en delirios y procesos melancólicos
como cualquier otro ser humano. Por último, Labatut nos lleva en un relato
bellísimo al duelo entre AlphaGo y Lee Sedol, la confrontación entre la
inteligencia artificial creada por DeepMind y uno de los considerados mejores
jugadores de Go de todos los tiempos, un juego que no solo implica cálculo y
estrategia, sino también estética y misticismo, un juego que se creía nunca
podría ser dominado por una IA, pero que, sin embargo, vence al mejor de
nosotros en cuatro de cinco partidas. La única partida que gana Sedol es
"el momento Labatut", un momento asombroso en el que Sedol realiza un
movimiento que desconcierta a la IA, en el que, a pesar de sus poderosos
cálculos, comienza a fallar, como si ella misma entrara en un proceso de
auténtica locura.
Por supuesto, Maniac, al explorar la génesis, los
alcances y, de alguna manera, los peligros que la inteligencia artificial
podría conllevar, se convierte en una lectura relevante y, además,
imprescindible. Sin embargo, su verdadero valor radica en revelarnos que, una
vez más, los avances impulsados por la inteligencia humana podrían estar
sembrando las semillas de nuestra propia destrucción, o abriendo la puerta a
nuevos horrores que aun no alcanzamos a sospechar.