Justo hoy, en
Inglaterra, continúa el drama en torno al Brexit. Por eso ha sido
oportuno ver la película de Toby Haynes con Benedict Cumberbatch interpretando
a Dominic Cummings, la mente detrás de la campaña a favor de la salida. Debido
quizá a sus previos trabajos en Black Mirror y Sherlock, en Brexit
(2019) Haynes plasma con un aire sombrío y apocalíptico las consecuencias del
big data cuando se usa para incidir en los votantes. Hoy en día los
algoritmos son los grandes cómplices de los triunfos electorales. La razón: se
vuelven eficaces para difundir la mentira, el engaño y para jugar con las
emociones más hondas del electorado. Lo vimos directamente en la campaña a
favor del Brexit, con Boris Johnson difundiendo mentiras por doquier;
las mismas que días antes de que se realizara el referéndum empezó a desmentir
con un cinismo y un descaro incomparables. Se vio después con el triunfo de
Donald Trump y más recientemente con el triunfo de Jair Bolsonaro. Una fórmula
similar ha utilizado Nayib Bukele, para quien la política nunca fue un
ejercicio anclado a la verdad, al diagnóstico certero y a la concreción de lo
posible, sino una gimnasia de la brujería y de la promoción del resentimiento y el
inconformismo.
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