martes, 7 de diciembre de 2021

Personas / 3

A Luis y William Canales los conocí jugando fútbol. Los dos vivían en la comunidad Corazón de María, diminuta zona geográfica de la capital que exportaba futbolistas. Colindando con la Federación Salvadoreña de Fútbol, no eran pocos los niños y adolescentes que iban de esa comunidad a fabricarse un sueño. De ahí salió Neco, Chito y César, tres amigos entrañables ―y excepcionales promesas futbolísticas― de los que nunca volví a tener noticias. A diferencia de muchos otros que solo se dedicaron al fútbol aficionado, William y su hermano menor Luis cumplieron el sueño. Ahora ambos juegan en la Primera División. Luis ―a quien le decían El suruyo― es mediocentro ofensivo de Luis Ángel Firpo; William juega de volante para el Club Deportivo Fas. Para los hermanos Canales la vida no fue fácil, no tuvo que haber sido. Cuando los conocí no pasaban de los doce años, tenían cuerpos escuálidos y parecían que en cualquier momento iban a quebrarse. Si no estaban entrenando, se los veía vendiendo frutas y DVD piratas en los semáforos que rodean el redondel Beethoven. «Mi mamá nos obliga a venir», decía William, a quien más conocí, pues jugamos juntos en la categoría Sub-13. William jugaba de volante derecho. Lo que le faltaba de fuerza corporal lo compensaba con su velocidad y sus regates. Era el más pequeño del equipo, pero sin importar contra quién nos enfrentáramos siempre se adueñaba de la banda derecha. Ajeno a la disciplina escolar ―apenas podía sumar―, su mundo se dirimía con una pelota en los pies. No supe más de los dos hermanos desde que salí de la Federación. Sin ser un asiduo espectador de la liga nacional, supe de ellos hasta que los vi tardíamente haciendo lo que más disfrutaban: metiendo goles. Durante un Alianza – Santa Tecla en el 2017, en una galopada como las que le recuerdo, William Canales ―entonces jugador del Tecla― recibe un balón al espacio por la banda derecha, sortea a dos defensas y en el uno a uno con el arquero define al primer palo. Un aficionado escribe en redes sociales: «Canales debería estar jugando en el extranjero».

Durante la pandemia, los hermanos Canales también fueron noticia. En lo más estricto del confinamiento, los dos hermanos salieron a las calles a repartirles refrigerios a soldados y policías.

Quien se cría en la calle no suele olvidarla nunca.


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