Fredric Jameson propuso comparar dos cuadros —Un
par de zapatos de Vicent Van Gogh y Zapatos de polvo de diamante de
Andy Warhol— para explicar el advenimiento del posmodernismo, aunque en el
fondo lo que intentaba explicarnos era el cambio que el capitalismo había
producido en la concepción del arte. Para Jameson, el Van Gogh interpela al
espectador sobre la miseria agrícola, la espantosa pobreza rural y las extensas
jornadas del trabajo campesino de su época; el colorido cuadro de Andy Warhol
no interpela en absoluto. Recuerdo esta contraposición este día (8 de junio) en
el que se conmemoran cincuenta años desde que el fotógrafo vietnamita Nick Ut
realizara la emblemática fotografía de la guerra de Vietnam, donde se ve a una
niña alejándose de la espesura del napalm, con gritos de dolor y con el cuerpo
lacerado por las quemaduras. Después de aquella fotografía que dio la vuelta al
mundo, Nick Ut solo volvería a tener una fotografía en portada. Signo de los
tiempos, ocurrió cuando fotografió a una mujer con el rostro compungido,
envuelta en llanto, porque cumpliría veintiún días en prisión: su nombre era
Paris Hilton.
♦
Si
nuestros gobernantes fueran inteligentes —no lo son— voltearían a ver el éxito
de la plataforma Transfer 365- —una herramienta bancaria tradicional y simple—,
donde fluyen 22 millones de dólares diarios, en contraste a la fallida apuesta
por el Bitcóin, que nadie, ni sus más entusiastas evangelizadores, utiliza a
diario. En la economía no sirven las supercherías.
♦
Veo Proof
de John Madden. En la película,
un matemático (Anthony Hopkins) acaba de fallecer después de vivir durante más
de veinte años con una enfermedad mental. La hija menor (Wyneth Paltrow), quien
lo cuidó en sus últimos años de vida, piensa que ha heredado su enfermedad.
Ella también es una matemática brillante. La realidad empieza a parecerle
sospechosa, mientras un alumno de su padre (Jake Gyllenhaal) y su hermana mayor
(Hope Davis) tratan de ayudarla a retomar su vida. Quién diría que varias
décadas atrás, en otros términos, Miguel de Unamuno resumiría el trasfondo de
esta película en una de sus novelas: «¿Matemáticas? Son como el arsénico, en
bien dosificada receta fortifican, administradas a todo pasto matan».
♦
Espero
en el comedor a que se vayan todos los comensales. Me quedo solo. Es el mejor
momento para hacer lo que mejor sé hacer durante la jornada laboral: leer. Leo Partes
de guerra, la última novela de Jorge Volpi, que transcurre en una ciudad
fronteriza entre México y Guatemala. Salen dos salvadoreños, dos hermanos, que
encuentran un cadáver. Frente a mí, las trabajadoras del comedor se sientan a
comer. Por fin tienen reposo. ¿Qué estarán comiendo? Recordé haber leído en algún
lado que quienes preparan la comida de los restaurantes comen otra cosa: sobras
del día anterior o comida rápida. El capital no se socializa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario