Beatriz
Sarlo ha escrito una columna titulada Leer
sin saber, donde encumbra a algunos libros que, a veces, no se disfrutan a
la primera, sino durante el transcurso de una vida; libros como El Quijote, Madame Bovary o el Ulises
de Joyce. Pues bien, con Baudelaire me ha pasado lo contrario, es decir, leer
sabiendo. Sabiendo que es uno de los poetas máximos de la lengua francesa. Sabiendo
que, los conocedores, sitúan a Las flores
del mal como uno de los libros cumbres de la poesía (y nunca renegaré de
esos versos: «¡Tiene el Diablo los hilos que manejarnos pueden! / Aun
lo más repugnante nos finge seductor; / y cada nuevo día bajamos sin horror /
un paso hacia el Infierno entre sombras que hieden»).
Pero sabiendo, también, después de leer sus Diarios
íntimos (con prólogo y traducción de Rafael Alberti para la editorial
Bajel), que Baudelaire, ese semidios de los poetas, fue un misógino, como
muchos otros escritores de su tiempo y de este, pero misógino al fin y al cabo.
Será que caí en el signo de este tiempo que ya derribó a un monumento llamado
Woody Allen por su —nada claro—juicio por violación o que caí en la ingenuidad de la corrección
política, porque hay como un zumbido o una mancha que no se quiere ir mientras
leo al gran cantor de Satán.
Ver aquí
algunos fragmentos de los Diarios íntimos
de Baudelaire (la traducción es la que señalé arriba):
«¿No
tienen los diablos formas de animales? El camello de Cazotte, —camello,
diablo y mujer—».
*
«Un hombre va
al tiro al blanco, acompañado de su mujer. Apunta a un muñeco y la dice: Me
imagino que eres tú. —Cierra los ojos y da en el blanco—. Luego, besando la
mano de su compañera, añade: Ángel mío, ¡cuántas gracias te doy por mi
puntería!»
*
«Únicamente
hay dos lugares donde se paga para tener derecho a gastar: las letrinas
públicas y las mujeres».
*
«La mujer es
lo contrario del Dandy. Debe producirle horror. La mujer tiene hambre, y quiere
comer; sed, y quiere beber. Está en celo y quiere ser satisfecha. ¡Qué gran
mérito! La mujer es natural, es decir, abominable. Además, es siempre vulgar.
Es decir, lo contrario del Dandy».
*
«Sin embargo,
no niego en absoluto el valor de la literatura dramática. Solamente quisiera
que los comediantes estuviesen subidos sobre chapines muy altos, llevasen
máscaras más expresivas que el rostro humano y hablasen por medio de bocinas;
en fin, que los papeles de mujeres fuesen representados por hombres».
*
«La invocación
a Dios, o espiritualidad, es un deseo de ascender de grado; la de Satanás, o
animalidad, es la alegría del descenso. En esta última hay que colocar los
amores por las mujeres y las conversaciones íntimas con los animales, perros,
gatos, etc. Las alegrías que proceden de estos dos amores se adaptan a la
naturaleza de los mismos».
*
«La mujer Sand
[George] es el Prudhomme [Sully] de la inmoralidad. Siempre ha sido moralista.
Aunque practicaba antes la contra-moral. Tampoco ha sido nunca artista. Tiene
el famoso estilo fácil, caro a los burgueses. Es bestia, es pesada, es
charlatana. En ideas morales, tiene la misma profundidad de juicio y la misma
delicadeza de sentimiento que las porteras y las prostitutas. (…) El que
algunos hombres hayan podido enamoriscarse de semejante letrina, es una prueba
palpable de la bajeza de los hombres de este siglo».
*
«Ved a Jorge
Sand. Es, sobre todo, y más que nada, una gran idiota; pero está poseída. El
diablo es quien la ha persuadido de que se fíe de su buen corazón y su sentido
común, a fin de que a su vez persuada a las demás idiotas para que se fíen de
su buen corazón y sentido común. No puedo pensar en esta estúpida criatura sin
cierto estremecimiento de horror. Si la encontrara, me sería imposible evitar
el arrojarle una pila de agua bendita a la cabeza».
*
«¿Por qué al
hombre de espíritu le gusta la prostitución más que las mujeres de mundo, a
pesar de ser éstas igualmente idiotas?».
*
«Hay ciertas
mujeres que se parecen a la cinta de la Legión de Honor. No se las quiere
porque se ensuciaron contra ciertos hombres. Por la misma razón que yo no me
pondría los calzoncillos de un sarnoso».
*
«Siempre me ha
asombrado que dejasen entrar a las mujeres en las iglesias. ¿Qué conversación
pueden tener con Dios? La Venus eterna (capricho, historia, fantasía) es una de
las formas seductoras del diablo».
*
«La mujer no
sabe separar el alma del cuerpo. Es simplista, como los animales. — Un satírico
diría que es así porque no tiene más que el cuerpo».
*
«Sobre la
necesidad de pegar a las mujeres. Se puede castigar a lo que se ama. Eso sucede
con los niños. Pero esto encierra el dolor de despreciar lo que amamos».
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