“Una historia”
es el tercer relato de Siete cuentos
morales de J.M Coetzee. Trata sobre un affaire. En el relato nunca
conocemos los pormenores o las circunstancias que han consumado ese affaire entre
una mujer felizmente casada y un hombre aparentemente solo. Casi no sabemos
nada de sus protagonistas, ni su pasado ni sus profesiones. Para efectos del
relato, es información prescindible. De lo que nos enteramos es que, mientras
las dos personas en cuestión tienen una aventura, ella, en algún momento, se
siente feliz siendo amada por dos hombres. En su matrimonio es feliz; en lo que
sea que es la otra relación que ha iniciado, también. Y empiezan las preguntas:
¿será esto la infidelidad? ¿Qué clase de mujer soy? ¿Será esto la perfección?
Coetzee no emite juicios de valor sobre esta conducta a menudo socialmente
inaceptable, ni siquiera los insinúa; por el contrario, va proponiendo tesis
sobre la bigamia y el matrimonio a base de pequeños gestos y pensamientos de
los protagonistas. La literatura de Coetzee —como en Disgrace, Slow Man o The Lives of Animals—
es políticamente incorrecta de una manera molesta, pero necesaria. En “Una
historia”, como en otros relatos del mismo libro, la grandeza radica en convertir el cuento en una
interrogante —si se quiere—sociológica.
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