lunes, 2 de mayo de 2022

La libreta verde - abril

 Emiliano Monge llama la atención sobre una característica de Andrés Manuel López Obrador, característica que tienen, por lo demás, los populistas de todo cuño, aquí, en México o en Budapest. Esa característica es esta: no informar sobre las políticas del gobierno, sino de hacer política con la información. Donde los hechos no importan, las palabras los inventan.

 

Pasan los días bajo el estado de excepción. Las noticias ya no solo informan de detenciones arbitrarias, sino de muertos que no recibieron atención médica después de ser vapuleados por agentes del Estado. La política del bukelismo es la necropolítica.

 

En una de las historias laterales que Orhan Pamuk teje en El libro negro, contadas por el personaje de Celal, un reconocido columnista que desaparece un día, se cuenta la vida de Bedii, un escultor que fue pionero en la fabricación de maniquíes para exhibirlos a los sultanes de Turquía, maniquíes que eran parecidos a sus conciudadanos, es decir, con largas barbas, alguna panza pronunciada, ojos saltones, y que vestían como visten sus pares con sus indumentarias tradicionalespero que un día ve desplazada su obra por los maniquíes de cuerpos estilizados que llegaban de Occidente. ¿Por qué siguen exhibiéndose en los escaparates de las tiendas esos bien vestidos maniquíes que en nada se parecen a las personas que lucirán los atuendos comprados? ¿Elegiríamos nuestra vestimenta si la vemos puesta en un maniquí que nos recordara demasiado a nosotros mismos? Quizá no. El maniquí nos recuerda que lo que nos venden no es ropa, sino una fantasía. Vernos así o asá. Unidimensionarnos.

 

No es el reporte meteorológico el que avisa la llegada de la época lluviosa, sino las invasiones de chicotes. Antes me exasperaban, después aprendí: son nuestros fieles compañeros en este clima monzónico.

 

La socióloga estadounidense Kim Lane Scheppele acuñó el término de “The Frankenstate” para referirse a los estados autocráticos que utilizan a las instituciones democráticas a su antojo, distorsionándolas, hasta que, un día, las desaparecen. El concepto define con bastante precisión lo que ocurre en nuestro país. El régimen de Nayib Bukele se ha ensamblado haciendo uso de nuestras precarias instituciones democráticas para consolidar su proyecto autoritario. De democracia va quedando cada vez menos; de autoritarismo, demasiado.

 

El libro negro de Pamuk está construido alrededor de esta idea: la memoria es como un jardín. Recuerdos que germinan, otros que se marchitan.

 

Cuestión de mapas. En la televisión, los analistas explican a través de mapas. Así explicamos los huracanes, las guerras, la suspensión de un acueducto, la ruta de un tren. Pero ¿así entendemos? Quien está frente a los mapas dibuja flechas, gesticula, apunta con sus lucecitas láser, pero no ve, no cuenta no puede contar lo que acontece en el territorio: las ruinas que dejó el huracán, el hermano que vio a a su hermano morir en fuego cruzado, la familia que vive sin agua, los animales que se desplazan de su hábitat. El zoom a los mapas: periodismo.

 

Algunas personas no tuitean, porfían. Ese es el verbo que los define: porfiar.

 

Lispector: «La puntuación es la respiración de la frase, y mi frase respira así. Y si le parezco rara, respételo».

 

Clarice Lispector escribe haciendo uso del silencio. Elogia el silencio. Lo vuelve parte de ella misma. Sus columnas recogidas en Todas las crónicas reflejan este respeto hacia la palabra no dicha. Para ella es un asunto de honestidad: «Sé que el silencio, si no dice nada, por lo menos no miente, mientras que las palabras dicen lo que no quiero decir».


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