miércoles, 19 de julio de 2023

Un día menos

 

Tengo un amigo que inició un emprendimiento como asesor de seguros. Aplicado en su trabajo, ante un desastre publica en sus redes sociales la importancia de prever los riesgos.

«Asegura tu vehículo», decía una publicidad que posteó luego de que un tráiler chocara a más de veinte vehículos en el Bulevar Los próceres.

En el año 2015, mi amigo bebió más de la cuenta en la playa El Tunco. Bajo los efectos del alcohol, decidió regresarse manejando a la capital. Cerca de las tres de la madrugada impactó de frente con un pick up. Cuando volvió a estar consciente, despertó en el hospital con clavos insertados en su pierna, la nariz y la clavícula rotas y sendos moretones en su cuerpo. La persona que viajaba con él tuvo una contusión cerebral.

Desde entonces, mi amigo es abstemio y suele anotarse como conductor designado en las noches de fiesta.

Estar al borde de la muerte puede convertirte en un hombre precavido.

Pero a todo esto no era de mi amigo de quien quería hablar, o sí, sino que ayer tembló.

Aunque está acostumbrado a los temblores del peso, le llamé a un colega argentino que pudo haberse asustado por el sismo. «Me mareé y me dieron náuseas, che, qué querés que te diga», me dijo por teléfono.

Twitter cumplió su papel circulando memes sobre el temblor. Al susto se lo puede combatir con humor.

Como cada vez que tiembla fuerte, los productos de los supermercados caen al piso. El supermercado no puede anclar productos, porque necesita de la movilidad de mercancías. Pero en los hospitales sucede algo similar con los medicamentos: se caen de las estanterías. Un cubano especialista en riesgos preguntó hace años: ¿por qué en un país sísmico los hospitales no protegen sus medicinas?  

Mientras estuvo en Chile durante el terremoto del 2010, un experto le dijo a Juan Villoro que nadie puede predecir cuándo llegará el siguiente sismo, sino que, después de cada jornada, lo único que puede decirse con certeza es que «falta un día menos».

Ayer nos llegó el día.

Y, por supuesto, cuando entré en las redes sociales había un post sugiriéndome que debía asegurar mi casa porque, al fin y al cabo, vivimos en un país que tiembla.

Mi amigo es infalible.

 

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