viernes, 3 de enero de 2025

Severance

 

Arrancaremos este 2025 hablando de la primera temporada de Severance, creada por Dan Erickson y dirigida por Ben Stiller junto a Aoife McArdle, serie ya de culto que estrenará segunda temporada a mediados de este mes y que no había visto por…no sé qué motivos. Severance es una pieza magistral no solo por el tema que toca —nuestra obsesión por la productividad— sino porque tiene, como en las buenas novelas, los ingredientes adecuados para generar suspenso y adicción. Al verla, uno piensa en una clase de filosofía sobre el trabajo alienado, la codicia empresarial (los dientes vampíricos del capital, si se me permite la expresión derridiana) o incluso en una conferencia motivacional disfrazada de advertencia contra el temido burnout. O sea que permite varias lecturas simultáneas y esa es buena señal: nos invita a tener más preguntas que respuestas.  La serie se plantea una realidad de espanto: ¿qué ocurriría si un dispositivo implantado en nuestros cerebros pudiera separar por completo al “yo laboral” del “yo personal”? Una división tan radical que no nos permitiría reconocernos ni a nosotros mismos fuera del contexto de una oficina. Esta aterradora posibilidad cobra vida en Lumon Industries, una extraña y vieja corporación que perfecciona esta escisión como solución a los dilemas de la vida moderna. En uno de sus departamentos, una cuadrilla empezará a indagar sobre sus yo escindidos e iniciará el enigma. Entre tanto, nos sentimos como en un laberinto: desde los pasillos blancos de Lumon, hasta la fragmentación de los personajes, atrapados entre lo que son y lo que nunca podrán recordar haber sido.

(Maravillosas, dicho sea, todas las actuaciones. Sin embargo, yo le pongo los reflectores a tres: Adam Scott, Patricia Arquette y John Turturro).

La segunda temporada promete sacarnos un poco de esta maraña ahondando en los misterios de Lumon y sus propósitos. No falta mucho. Que se venga, pues, la segunda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario