martes, 1 de septiembre de 2026

Cápsulas / 6

 

Empezaré estas cápsulas autorremedándome. No hace mucho tuve que dar un taller sobre un tema del que preferiría no hablar, pero para el cual se me pidió que ofreciera unas “cápsulas” conceptuales, sin que los clientes especificaran exactamente la dosis que requerían.

—¿Y ya tenés las píldoras que vas a administrar? —me preguntó un amigo, sabedor de que aquel público necesitaba una buena dosis concentrada.

No es la primera ni será la última vez que vuelva a estas cápsulas sin poder definir del todo qué son. En este espacio, esta es la sexta. Lo que intento hacer con ellas es encapsular momentos cotidianos: alguna anécdota, una reflexión surgida de algo que leí o vi, o un dato que, bajo determinadas circunstancias, pudiera resultar trascendente.

La última la escribí en julio de 2021. Han pasado, por tanto, más de cinco años. Y sigo, de alguna manera, cómodo con esta figura.

Después de ver pasar tanta agua bajo el puente —lo que incluye, entre otras cosas, que Messi ganara un Mundial; que yo tuviera más de seis trabajos distintos en el lapso de cinco años; que volviera a viajar a Estados Unidos; que la inteligencia artificial irrumpiera hasta llevarnos a lo que el señor Timothy Garton Ash llamó un “Hiroshima de IA”; y que, pese a todo, siga amando a la misma pareja y viviendo en el mismo apartamento de dos ambientes—, continúo creyendo que lo único que sé hacer, y acaso lo único que he hecho siempre, son cápsulas.

O glosas, como también las he llamado.

Y que es en esta corta distancia donde mejor puedo decir lo que tengo que decir.

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