lunes, 7 de septiembre de 2026

Cápsulas / 7 - Cántame una canción

El descubrimiento reciente de un artista pop —de esos que hacen canciones pegajosas, de las que se cantan en espiral—, Jacinto y su álbum Hipersentimental, coincidió más o menos con que viera Power Ballad, la nueva película de John Carney, en la que vuelve al tema obsesivo de su obra: la música y sus efectos expansivos sobre las vidas de quienes la practican. Ingeniero en negocios, antes de soñar con llenar un estadio de fans moviendo sus celulares como estrellitas, Jacinto soñaba con estudiar un posgrado en Stanford y dedicarse a la vida corporativa. Al protagonista de Power Ballad le ocurre casi lo contrario: en el momento cúspide de su creación tiene que abandonar el sueño de convertirse en una estrella de rock. Hay alquileres, recibos y una hija recién nacida; cuentas que la música no puede pagarle, o al menos no su propia música. Termina armando bandas de covers para conseguir los ingresos que sus canciones originales no le dan. Por distintas que sean estas dos vidas —una real y la otra ficticia—, la música termina llevándolas hacia lugares insospechados. A Jacinto, tapatío, lo recluta el gerente de un gran sello discográfico después de encontrar los videos que subía cantando a YouTube. Rick llega a cruzarse con una estrella de rock en declive y, después de compartir unas canciones tras una boda, entre cervezas y whisky, termina viendo cómo le usurpan una composición. Power Ballad habla de talentos que se marchitan y de otros a los que nunca se les dio la oportunidad de crecer. Habla también de ese extraño suceso que significa crear un hit: una canción que, de pronto, será cantada por millones de desconocidos. Jacinto sale a buscar ese santo grial desde su primer disco. Es ambicioso y, quizá más importante, parece haber llegado al punto en que ya no hay vuelta atrás. Dice en una de sus canciones: «no tengo horarios ni rutina u orden en general / creen que no entiendo la vida y que me voy a arruinar / soñando que estrellas me gritan “qué raro es ser normal”». El joven jalisciense pudo haber intentado convertirse en una estrella del mundo corporativo, pero decidió probar suerte como estrella pop. Una cosa, desde luego, no tendría por qué excluir la otra. Pero hay personas que vienen a este mundo para no ser normales. Y se los agradecemos mil.


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