jueves, 28 de noviembre de 2019

Hay días


Hay días en los que, en apariencia, no sucederá nada extraordinario. Suena el despertador y a los minutos ya estás amarrándote las cintas de los zapatos. O ajustando el nudo de la corbata. O preparando el desayuno. O sintiendo unas ganas animales de tener sexo. Entonces, cuando estás absorbido por lo cotidiano, decidís agarrar un libro cualquiera. Entonces, sin querer, lo oculto (página uno), aparece: «Reloj que marca las horas, / apura tu marcha ahora, / dame sueños, dame ganas, / dame vida, dame manos, / Siempre te negás a todo, / cuando te apuro te quedás, / cuando te aquieto te escapás. / Por qué carajo te negás, / a ser hijo de los hombres, / por qué tus tiranas agujas / siempre van a contramano». Entonces seguís leyendo, y te enterás de que el autor de esos versos se llamó Joaquín Areta, que tras la dictadura militar en Argentina se enfiló en los Montoneros, que el 29 de junio de 1978 fue detenido y desaparecido para siempre, que tenía solo 22 años —era un niño— y garabateaba poemas en una libreta roja, que —gracias a esos héroes— sus poemas se editaron en el año 2010 con el título Siempre tu palabra cerca. Esos poemas que tienen algo (todavía) de ingenuidad, ilusiones y unas ganas de cambiar el mundo. Seguís leyendo sabiendo que el día ya no será el ruido de un despertador ni una serie de movimientos maquinales. Ni la semana, ni el mes, ni la vida, volverán a ser iguales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario